jueves, 24. mayo 2012

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Lionel Messi, el desertor de 'La Roja'

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Después del partido que disputaron anoche los seleccionados de fútbol de Argentina y Brasil, quedan ya pocas dudas acerca de que cierta prensa deportiva española trata a los futbolistas extranjeros, no tanto según su valía o su buen desempeño, sino según la liga nacional en la que jueguen.

Las crónicas del partido que hoy publican los diarios El País y El Mundo, entre otros, revelan no sólo la diferente vara de medir de los 'expertos' hispanos, sino también la vieja fascinación que provoca en este país la selección brasileña, a la que se atribuye -a menudo sin ningún fundamento- una abrumadora superioridad sobre su rival argentina.

Así por lo menos lo pone de manifiesto la crónica que para El Mundo firma el señor Fernando Llamas, que dice que "Lionel Messi, pasado el minuto 90, adecentó la estadística argentina frente a Brasil y la suya propia con la albiceleste".

En efecto, tan escandalosamente 'indecente' era la estadística bilateral previa entre el Brasil y la Argentina, que con la victoria albiceleste de ayer ambos seleccionados empatan ahora a 34 victorias, tras casi un siglo de enfrentamientos.

Algo parecido sucede respecto de la estadística "suya propia" de Messi frente al Brasil, combinado contra el que ha ganado y perdido un partido decisivo (victoria en las semifinales de los Juegos Olímpicos de Beijing y derrota en la final de la Copa América 2007).

Si bien es cierto que la genial estrella rosarina mantiene un ligero 'retraso' a causa de la impensada y dolorosa derrota del equipo de Maradona en Rosario, solo a ciertos periodistas españoles se les ocurre pensar en una superioridad estadística abrumadora del Brasil, cuando las cifras muestran un cierto equilibrio y la realidad indica que la Argentina mantiene una apreciable ventaja sobre el Brasil a nivel de enfrentamientos de equipos juveniles, en la Copa América y, de modo muy notable, en los enfrentamientos directos entre clubes y en el número de Copas Libertadores de América conquistadas.

Ayer, sin embargo, fue un día amargo para la prensa deportiva española; no solo por la victoria argentina en Doha sino especialmente por la abultada derrota que la campeona del mundo sufrió en Lisboa, de cuyo magnífico Estadio de la Luz se retiró goleada por 4 a 0.

Mientras esto sucedía en Portugal, en España, la capital mundial del fetichismo estadístico, apenas se habló de que, durante nada menos que 45 años, los seleccionados españoles no pudieron derrotar a Portugal. A pesar de esta contundente evidencia, a nadie se le ocurrió por aquí decir que los dirigidos por Bento 'indecentaron' aun más la estadística bilateral.

De vecino lusoparlante a vecino lusoparlante, parece muy claro que la Argentina lleva mejor sus emparejamientos con el Brasil que España los suyos con Portugal.

Dime en qué liga juegas y te diré quién eres

Tres cuartos de lo mismo dice el artículo elaborado por el señor Jordi Quixano para El País.

El cronista no solo titula "Messi ya es argentino" (seguramente se perdió aquel desgarrador "¡Aguante Argentina la concha de su madre!") sino que tras dedicar sus mejores palabras para un seleccionado brasileño que jugó en realidad muy justo, solo tuvo alguna consideración con Messi y con algún otro jugador argentino que juega en la liga española.

Lo mismo que en el partido de Lisboa, para la prensa deportiva española solo son importantes jugadores como Cristiano Ronaldo, Ricardo Carvalho o Pepe, porque juegan en España y además lo hacen en el poderoso Real Madrid.

Ninguno de ellos sin embargo fue decisivo, como sí lo fueron, por ejemplo, Helder Postiga (liga portuguesa), Carlos Martins (liga portuguesa) o Hugo Almeida (liga alemana), autores de los cuatro goles.

Con guante de seda fueron tratados Mascherano, Higuaín, Banega o Di María, que jugaron un partido bastante pobre, y, al contrario, fueron ninguneados o despedazados, según sea el caso, jugadores como Romero, Zanetti, Pareja, Burdisso, Heinze, Pastore, Lavezzi, o D'Alessandro, que -vaya casualidad- no juegan en España.

El caso de Pareja o de Heinze es parecido al de Ronaldinho, tambien criticado sin piedad, porque los tres emigraron del fútbol español a otras ligas, y esto es considerado aquí como un desprecio mayúsculo hacia la Liga de las Estrellas, que no merece ni olvido ni perdón.

De Pareja se dijo que abandonó el Espanyol seducido por los petrodólares rusos y que se marchó al Spartak de Moscú en donde, por supuesto, se disputa una liga de calidad infinitamente inferior a la española.

Ronaldinho, solo hasta ayer endiosado por su juego en el Barcelona, hoy es un futbolista crepuscular, lento, gordo y juerguista (¿confusión con su tocayo Ronaldo?), cuando en realidad es la columna vertebral del mismo Milan que casi le arruina la fiesta al Real Madrid en San Siro.

Heinze es ese jugador brusco, sin técnica, "que corre sacando el culo para atrás", pero todo esto después de que el entrerriano abandonara las filas del Real Madrid, no antes.

En resumen, que las ligas de los otros países, incluidas la italiana o la holandesa, son para ciertos periodistas españoles competencias entre solteros y casados. No existen. Allí no se mueven los millones que se mueven aquí (en donde el desempleo roza el 20% y la crisis fiscal amenaza con tumbar al gobierno) ni se trata la pelota con el mimo y la precisión con que lo hace "La Roja", este magnífico equopo que después de la gloria se ha dedicado a coleccionar goleadas por donde quiera que vaya.

La argentinidad cuestionada de Messi

Nadie lo dice con la boca grande, pero flota en el ambiente que a la todopoderosa Roja le falta Messi, que "tiene la nacionalidad española".

Es importante este dato, porque se cuentan por centenares los futbolistas que, habiendo nacido en la Argentina, tienen también la nacionalidad española. Pero -a diferencia de Messi- de estos señores se acostumbra a decir que "solo tienen el pasaporte español", es decir, que son españoles "de prestado" y no de pleno derecho.

La prensa local ha espoleado y explotado al máximo el conflicto -más aparente que real- entre Messi y la hinchada argentina. En España se ha dudado más de la argentinidad de Messi más de lo que se pudo dudar en la Argentina o en cualquier otro lugar del mundo, y la razón para ello es que en el fondo aquí se valora que Messi llegó a España con 13 años, que aquí recibió el tratamiento médico que no pudo recibir en la Argentina, que aquí se educó, se formó como futbolista, se hizo millonario y es "España" la que le paga su jugoso sueldo.

Hay algunos que todavía sueñan que con una campaña adecuada que le recuerde al astro "su deuda" con España, Messi decidirá algún día colgar su camiseta argentina y calzarse "La Roja". Pero el astro de Rosario, que no tiene pelos en la lengua, ya respondió a quienes enarbolan la duda estratégica sobre sus sentimientos nacionales, con aquel famoso grito que todavía intriga e incomoda a algunos españoles: "¡Aguante Argentina, la concha de su madre!"

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