Durante el acto de presentación de la encuesta, realizado hoy en Buenos Aires, los directivos del INDEC pusieron de relieve el hecho de que el nuevo instrumento "permite tener representado al 90 por cien del total de la población del país", lo que se considera muy importante, ya que la EAHU amplía de manera el universo de medición de la tradicional y trimestral Encuenta Permanente de Hogares (EPH), que solo alcanzaba al 60% de la población nacional.
Mientras el INDEC señala que en octubre pasado la desocupación en la Argentina ha bajado al 7,4%, resulta preocupante que sea precisamente Salta la única jurisdicción provincial en la que el desempleo supera los 10 puntos porcentuales; concretamente se ubica en el 10,8 por cien, en el tercer trimestre de 2010.
Hasta ahora, los malos números del desempleo salteño aparecían de algún modo disimulados por el argumento del "crecimiento de la demanda de trabajo", esgrimido por el Ministro de Trabajo provincial y por su Secretario de Empleo.
Sin embargo, la nueva EAHU pone de manifiesto que la tasa de actividad que se registra en Salta, que resulta del cociente entre la población activa y la población en edad activa (habitualmente expresado en porcentaje), no permite afirmar que en nuestra Provincia se registre -como sostiene el gobierno- que en Salta se ha producido una incorporación masiva y simultánea de nuevos demandantes de empleo (personas que anteriormente no manifestaban intención de trabajar).
La tasa de empleo de Salta, medida por la EAHU es una de las más bajas del país (36,8 %), mientras que la población activa, esto es, la población ocupada sumada a la población desempleada es, en términos porcentuales, del 41,4 %; es decir, 3,3 puntos inferior a la tasa de actividad del conjunto del país, que se sitúa en el 44,7 por cien.
Estas cifras estarían poniendo de manifiesto no solo la debilidad del argumento del gobierno de Urtubey sobre el crecimiento extraordinario del número de demandantes de empleo, como producto de la buena marcha de la economía salteña, sino también que ela actual Gobernador, que aspira a su reelección en 2011, no da pie con bola en materia de empleo.
Los expertos señalan que las cifras de la EAHU respecto de Salta revelan que el crecimiento económico de los últimos años no ha creado empleo genuino, que -al contrario- podría haberlo destruido, y que en cualquier caso el llamado "impacto económico" del turismo (la actividad económica de mayor dinamismo en Salta) estaría beneficiando solo a unos pocos agentes económicos.
Otros sin embargo señalan que el diferencial de desempleo que presenta Salta obedece, entre otros factores, a su peculiar demografía y, en concreto, al enorme peso demográfico de los jovenes. Según esta interpretación, en 2010 han alcanzado la edad de trabajar un número muy importante de salteños nacidos a comienzos de los años 90, época en que las tasas de natalidad eran homologables a la de algunos países del África.
Sea por el efecto retardado del 'baby boom' o sea por "la herencia recibida", lo que parece obvio es que el gobierno de Urtubey deberá empezar a pensar en la conveniencia de practicar "la inclusión" a través del empleo, diseñando políticas activas de formación y de atención a los desempleados, a la vista que su estrategia de repartir subsidios fidelizadores de la pobreza produce -como era de esperar- excelentes dividendos en materia electoral, pero muy pobres resultados en materia de empleo.







