La Provincia de Salta ha tenido que esperar ciento cuarenta y tres años para ver su territorio nuevamente invadido. Si en octubre de 1867 fueron los montoneros de Felipe Varela los que irrumpieron por la fuerza para poner en dificultades al gobierno de don Sixto Ovejero, en noviembre de 2010 ha sido el coronel Willy Gareca, al comando de un puñado de aguerridos bolivianos, los que se percolaron por la débil frontera que separa a ambos países.
La indeseada presencia de Gareca en territorio salteño estuvo, al parecer, motivada en razones algo menos 'idealistas' que las que antaño impulsaron a los hombres de Felipe Varela, al que algunos llaman irreverentemente "el Pancho Villa catucho".
El atrevido hombre de armas del altiplano penetró en territorio nacional para robar bienes de una empresa forestal y, de paso, para propinar golpes a sus empleados, no sin antes apoderarse de unos 200.000 pesos.
Si bien algunos han querido presentar la incursión boliviana como una vendetta de los pueblos originarios contra los depredadores de nuestros bosques, la realidad es que la aventura de Willy desencadenó un incidente diplomático de proporciones.
El Ministro de Gobierno de Salta, lejos de imitar la viril actitud de un antecesor suyo que no vaciló en enviar a sus policías a espantar a unos aviesos catamarqueños que se habían infiltrado en nuestros dominios, recabó el auxilio de la Cancillería y solicitó -insólitamente- la intervención del Consulado Boliviano en Salta.
El propio canciller Timerman se vio obligado a decir que la incursión de Gareca constituyó "un hecho inaceptable" para la soberanía nacional. La intervención del gobierno argentino determinó que la Embajadora de Bolivia en nuestro país anunciara, de forma precipitada, que Willy fue cautelarmente apartado de la fuerza, replegado hacia La Paz y sometido a un proceso informativo.
Según el diario Clarín, la Embajadora dijo que el proceso iniciado contra el militar "es casi un juicio", por lo que es razonable pensar que lo primero que le dijo el instructor al coronel invasor al recibir su declaración indagatoria es "¿De qué estás hablando Willys?".
Mientras se oyen ruido de boleadoras en algunos fortines y se dice que "la invasión no va a quedar impune", otros -menos belicosos- proponen convocar a don José Juan 'Coco' Botelli para que escriba "La Willy Gareca", zamba, como lo hizo hace décadas con la inolvidable "La Felipe Varela".
Sin embargo, especialistas en la cultura popular han desestimado esta idea y creen que poner a una leyenda salteña como Botelli a recordar la gesta 'bolivariana' de Gareca sería conceder a éste una popularidad que no merece. Por eso han propuesto que en vez de una zamba se recuerde la invasión con un rap, y que en vez del genial Botelli sea Willy Catramina quien escriba los versos.
Algunos proponen, incluso, que sea un rap bastante simple que sólo repita rápidamente, como en la infancia, Gareca, Gareca, Gareca, Gareca, Gareca, Gareca, Garé.







