viernes, 25. mayo 2012

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Crisis energética y fracaso de la planificación estratégica en Salta

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En Salta faltan muchas cosas pero abunda una sola: los planes estratégicos. Hay uno de estos planes por cada patología social conocida. Incluso, nos damos el lujo de formular planes estratégicos para provocar patologías sociales aún no conocidas.

La inflación de planes estratégicos coincide en Salta con la difusión del enfoque seudocientífico de "políticas públicas", que desde hace más de una década viene vaciando de contenido a la política, haciendo inútiles a los partidos y clausurando los espacios de participación ciudadana en beneficio del poder iluminado del "decisor público".

No vamos a negar que algunos de nuestros planes estratégicos son piezas muy serias que atacan la raíz de nuestros problemas. Pero la mayoría de ellos no pasan de ser meros "sueños en Power Point", comprados por el gobierno a libro cerrado y precio de oro, aun a sabiendas de que nunca se concretarán en la realidad.

Algún cortocircuito debe haber estropeado el buen funcionamiento de las máximas mentalidades estratégicas del gobierno, toda vez que sus previsiones de "crecimiento sustentable" se han estrellado contra un muro a causa de la aguda crisis energética que enfrenta Salta por estos días. Una crisis que no solo ha puesto a nuestro aparato productivo al borde del colapso (incluida nuestra mayor industria: el turismo), sino que ha sumido a los ciudadanos en la indefensión y la desesperanza, al privarles del transporte y la calefacción.

Es realmente imperdonable que los planes estratégicos en marcha no hayan valorado la extrema endeblez de nuestro modelo energético y que no previeran las catastróficas consecuencias que normalmente acarrean problemas como la dependencia energética, la insuficiencia de las infraestructuras de distribución o la falta de producción de energías limpias.

Todos los planes estratégicos del gobierno han volado por los aires, cuando, apenas ayer, el Gobernador de Salta llamó a los ciudadanos a prescindir del gas y animó a utilizar la energía eléctrica para sus cocinas y calefactores.

La convocatoria tuvo un cierto eco desesperado, propio de un anuncio de economía en tiempos de guerra. Casi es preferible interpretarlo así, y no pensar que el Gobernador ha hecho una apuesta pública por la utilización de una energía eléctrica que no proviene, en su inmensa mayoría, de fuentes limpias y renovables (Salta casi no produce energía de este tipo), sino que se genera quemando combustibles fósiles y enviando emisiones a la atmósfera.

Si esta es la "mentalidad estratégica" de la que tanto alarde hace el gobierno, sería más prudente invitar a los estrategas salteños a que se acojan a los beneficios de la jubilación, o concederles un año sabático, para que se zambullan en las bibliotecas y se enteren un poco de la obra de algunos salteños previsores como Amadeo Rodolfo Sirolli, Severo Cáceres Cano o Francisco Álvarez Leguizamón, para citar solo unos pocos.

Ellos no solo soñaban con una Salta próspera y ordenada en las mesas de café, sino que dejaron escritos muy importantes, que por cierto se siguen produciendo en Salta, de la mano de políticos rigurosos como Gustavo Barbarán y otros.

Escritos que los "estrategas" gubernamentales han ignorado, por comodidad o por impericia, dando por supuesto que en los powerpoints de las escuelas de negocios se encuentran todas las claves del universo, incluidas -claro está- las del futuro de Salta.



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