martes, 16. marzo 2010

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Se celebra en Salta el 225º aniversario del nacimiento de Güemes

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Actos del natalicio de Güemes
El gobernador Urtubey presidió hoy día lunes 8, en horas de la mañana, los actos oficiales del 225º aniversario del nacimiento del General Martín Miguel de Güemes, héroe militar de Salta.

Las celebraciones dieron comienzo con una misa en la Catedral Basílica de Salta, tras lo cual se procedió al obsequio de un cofre con placa conmemorativa del Bicentenario del 25 de Mayo de 1810 en homenaje a la gesta güemesiana, acto que tuvo lugar en el Panteón de las Glorias del Norte, la sepultura ubicada en la iglesia principal de Salta en donde descansan los restos del general y los de su esposa.

Posteriormente, las autoridades se dirigieron al Cabildo Histórico de Salta junto a la cuarta guardia de Milicias Gauchas, en donde don José de Guardia de Ponté, hombre culto de Salta, pronunció unas palabras alusivas al año del bicentenario y al héroe gaucho. Tras lo cual se izaron las banderas nacional y provincial en los mástiles de la contigua Plaza 9 de Julio.

También se entonó las estrofas del Himno Nacional Argentino y del Himno al General Güemes.

Los actos matutinos finalizaron con el desfile de los fortines Gauchos presentes y de otras instituciones sociales y culturales de la Provincia.

Estas conmemoraciones fueron organizadas por la Agrupación Tradicionalista de Salta Gauchos de Güemes, el Instituto Güemesiano de Salta, el Plenario de Organizaciones para el Bicentenario de Salta, Senda Gloriosa de la Patria y Orden de las Caballerías Gauchas de Jujuy. Otros actos similares se llevaron a cabo Salta, Jujuy y Buenos Aires.

General Martín Miguel de Güemes

Martín Miguel de Güemes, hijo del recaudador de la corona española, el santanderino Gabriel de Mata Güemes y Montero y de la aristócrata jujeña María Magdalena de Goyechea de la Corte, nació en Salta el 8 de febrero de 1785. Estudió en el Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires y a los catorce años ingresó a la carrera militar, participando años después en la defensa de Buenos Aires durante las Invasiones Inglesas, como ayudante de campo de Santiago de Liniers.

Tras la Revolución de Mayo de 1810, Güemes se incorporó al ejército patriota destinado al Alto Perú y formó parte de las tropas victoriosas en Suipacha. Regresó a Buenos Aires y colaboró en el sitio de Montevideo.

Güemes volvió a Salta definitivamente en 1815. Gracias a su experiencia militar, organizó el frente de la resistencia a las tropas realistas, preparando a su Provincia y a su pueblo para la defensa de la independencia nacional. El 15 de mayo de 1815 fue electo Gobernador de la Provincia de Salta, cargo que ejerció hasta 1820.

A comienzo de 1821, una partida realista lo sorprendió en la ciudad de Salta, hiriéndolo de muerte. Güemes murió en el paraje Las Higuerillas el 17 de junio de 1821.

El comentario de la foto

La foto del 'palco de autoridades', suministrada gentilmente por la oficina de prensa del gobierno de Salta, es reveladora en muchos sentidos, por lo que pedimos al lector que la observe atentamente.

En primer lugar, llama la atención que las autoridades hayan renunciado, por una vez, a "elevarse" por sobre el vulgo, desaprovechando la ocasión para colocar el palco y sus 'republicanos' cuerpos a una altura que los demás mortales son incapaces de alcanzar.

No se sabe muy bien si se ha tratado de una carencia transitoria de estructuras metálicas adecuadas, pero el palco a ras del suelo es una inequívoca señal democrática. No sólo porque iguala a los prominentes con el "pueblo llano", sino porque permite apreciar, con toda la intensidad necesaria, su body language, un detalle muy difícil de apreciar en los palcos elevados porque en ellos las banderas ocultan las gruesas piernas de algunas damas "del poder" poco agraciadas, y las gigantescas escarapelas sirven para tapar algunas "caripelas".

Por cierto, el toldo con los colores de la bandera de Salta es un adelanto de lo que serán los futuros "carros fruteros" municipales. Con semejante toldo, el palco parecía un acoplado gigante de frutas (sin ruedas), aunque sólo estuviera repleto de "buenas mandarinas".

La foto oficial vuelve a revelar que el sastre del ministro Kosiner se ha dejado un buen rato al sol la cinta métrica y ésta se ha dilatado de tal manera, que le ha hecho cortar dos tallas más de la que lleva el enjuto funcionario. Seguramente Kosiner, en la intimidad del palco, habrá sido objeto de la vieja broma aquella que dice: "Era grande el finao".

Deslumbrados por la potente presencia del sol aparecen el gobernador y el presidente de la Cámara de Diputados, ambos con los ojitos "como puñaladas en la lata".

El único ministro vestido de gaucho fue el de Educación, señor Leopoldo van Cauwlaert Anzoátegui, flamenco por ascendencia paterna y donostiarra por la materna, y ex integrante de un recordado y bien afinado conjunto folklórico de los años sesenta, en el que cantaban también sus hermanos. Llamó la atención de los presentes el hecho de que van Cauwlaert no estuviera desfilando montado en su brioso corcel, habida cuenta del entrenamiento que trae desde que deslumbró con sus artes ecuestres al pueblo de Cosquín.

Pero para hermanos afinados, los Posadas, salvo en un detalle. Matías siempre lleva corbata, a diferencia de Federico, que si no se la ha puesto para celebrar la navidad güemesiana, no lo hará ni en caso de que nos vuelva a visitar la Reina Fabiola de Bélgica. Ambos hermanos, vestidos de impecable traje gris y aplaudiendo casi al unísono el desfile de los gauchos del Fortín Tuscal de Velarde, introducen la nota jovial y casual dentro del acartonado panorama funcionarial.

Antes de llegar al desgarbado señor Antonelli, secretario de Turismo municipal, hay otro gaucho, de mayor edad y una delgadez extrema francamente preocupante, que no ha pasado desapercibida a los ojos de los turistas que esperaban, si acaso, gauchos más fornidos.
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