El gobierno de Salta ha informado oficialmente que "subsidiará" la reconstrucción de las viviendas que resultaron dañadas por los movimientos sísmicos de las pasadas semanas en la ciudad de Campo Quijano.
Los términos de la comunicación oficial son contradictorios, pues mientras en una parte habla de subsidio (entendido como un auxilio de carácter económico y duración limitada), en otras se refiere a una "inversión" 800.000 pesos, que serán destinados a la reparación en viviendas de las localidades de Campo Quijano, La Silleta, La Cañada, La Falda y Las Lomitas.
El gobierno repite así la estrategia de comunicación utilizada con ocasión de la reconstrucción de Tartagal, en la que también habló de inversión, cuando más que apuntar a la mejora y el desarrollo futuro de aquella comunidad, o a una inmediata rentabilidad social, el gasto efectuado estuvo orientado a restituir las cosas a su estado anterior.
En el caso de las 87 viviendas cuya reparación subsidiará el gobierno, ocurre otro tanto, pues no se construirán más viviendas ni más seguras, sino que con el magro subsidio otorgado se procurará que sus moradores vuelvan a tener las viviendas que tenían antes del siniestro.
Dice la información oficial que el acto de anuncio del subsidio contó con la masiva presencia de pobladores de Campo Quijano y de localidades vecinas. En la oportunidad, el gobernador Urtubey reiteró que “el Gobierno, junto al municipio, trabajan desde el día que ocurrió el sismo, momento que fue convocado el gabinete provincial para delinear las acciones”.
Algunos de los vecinos todavía recuerdan de que sus quejas no fueron atendidas, que el Subsecretario de Defensa Civil minimizó el impacto de los sismos en las zonas aledañas a Campo Quijano y que el gabinete de crisis se pasó el tiempo "delinenado" sin ejecutar ninguna medida concreta, ni proceder a una inmediata evaluación de los daños.
Otros señalan que la evaluación de los daños fue parcial y arbitraria, y que los que la practicaron no son expertos en la materia. "Se trata de poner parches", dijeron algunos de los vecinos afectados, que recibieron con escepticismo el anuncio del gobernador.
El gobernador volvió a la carga con su arsenal de obviedades envueltas en seda, al decir a los habitantes de Quijano que “cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de explicar a nuestros hijos que vivimos en una provincia que tiene constantes movimientos sísmicos, para prevenir estas catástrofes, sin miedo y con prudencia”.
"Nosotros explicamos, pero las casas se derrumban igual", dijo uno de los vecinos con cierto disgusto.
"Sólo falta que cuando las casas estén arregladas, venga otra vez el gobernador aquí a pedirnos el voto", dijo una anciana, que ha visto caer las paredes de su casa.



