Iruya.com ha entrevistado en Europa a Daniel Vicedo, el padre de los niños franceses que se hallan retenidos en la Argentina desde agosto pasado, cuya devolución ha solicitado la justicia de Francia y ratificado, en dos fallos sucesivos, la Justicia Federal de Salta.
Vicedo ha hablado en exclusiva con Iruya.com, a menos de 24 horas de que se hiciera público el resonante fallo de la jueza de familia de Montpellier, que ha declarado ilícita la retención de sus hijos menores en Salta por parte de la señora Valérie Connan y resuelto retirar a ésta la patria potestad y el derecho de visita de los citados menores.
Las declaraciones de Vicedo son las primeras que el padre de los niños efectúa a un medio de Salta, después de casi seis meses de una persistente campaña mediática de desprestigio en su contra que registra pocos precedentes en nuestra Provincia, y luego de que su nombre, su imagen, y la de sus hijos de ocho y diez años de edad, aparecieran repetidamente en la prensa local y en redes sociales de alcance global.
El diálogo de Vicedo con Iruya.com, de cuarenta y cinco minutos de duración, por su indudable interés, se transcribe íntegramente a continuación.
I.C.- ¿No piensa usted que un niño pequeño debe vivir con su madre?
D.V.- Mi convicción es que el lugar natural de un niño es junto a su madre. Esto es claro y obvio. Pero este caso es diferente pues la madre no se comporta como una madre.
I.C.- ¿Qué le lleva a pensar eso?
D.V.- Entre otras razones, que en el mes de julio de 2006 esta madre, de un día para el otro, abandonó su hogar, abandonó a sus niños... abandonó a sus cinco niños.
I.C.- ¿Cinco niños?
D.V.- Sí, porque esta madre tiene tres niños conmigo y ya tenía dos niños de un matrimonio anterior. Son niños que yo crié y a los que conocí muy jóvenes. La niña tenía solo cuatro años cuando vino a vivir con nosotros. Pero hay algo muy importante: Los dos niños de su primer matrimonio, que hoy son mayores de edad, también han cortado todo contacto y vínculo con su madre, la señora Valérie Connan.
I.C.- ¿En qué circunstancias se produjo el abandono?
D.V.- En julio de 2006 la señora Connan se fue, con el señor Philippe Melul.
I.C.- ¿Dónde vivían ustedes en aquel entonces?
D.V.- Nosotros vivíamos en Grabels, una ciudad del sur de Francia, cerca de Montpellier. Allí vivíamos juntos a nuestros niños y a los niños de la señora Connan.
I.C.- ¿La señora Connan ya conocía al señor Melul?
D.V.- Sí. Ella se fue para seguir al señor Melul, su compañero actual, que vive también en Salta. Ella tenía con él una relación adúltera y un día lo siguió. El señor le ofreció dar la vuelta al mundo con él, porque es un agente de viajes con un poder económico muy alto. Ella quiso cambiar de vida y lo siguió.
I.C.- ¿Ustedes estaban casados?
D.V.- Sí. Llevábamos casados doce años y tuvimos tres niños. Cuando la madre se fue, la niña menor tenía tres años. El siguiente tenía cinco y el mayor tenía diez. De los dos hijos de ella, el mayor tenía dieciocho años. Cuando su madre se fue, él también se fue para iniciar una vida independiente en Francia con la ayuda de su papá. La niña de ella se fue a vivir con su papá. Los tres niños que tenemos en común quedaron conmigo. La madre desapareció totalmente, y cuando volvió de los primeros viajes que hizo durante el verano con su compañero, dijo de manera muy clara, a sus hijos y a mí: "bueno, yo me ocupé de ustedes durante diez años, ahora el que se va a ocupar de ustedes es su papá". La niña más pequeña, que ahora se encuentra en Salta, tenía entonces solo tres años.
I.C.- ¿La madre se volvió a ir?
D.V.- Sí, la madre se fue otra vez.
I.C.- ¿En qué situación legal quedaron entonces sus hijos?
D.V.- Bueno, de manera muy lógica el juez de familia, cuando empezó el divorcio, me otorgó la custodia. Porque, además, ella ni siquiera reclamó a sus niños.
I.C.- ¿Quién inició el juicio de divorcio?
D.V.- El juicio lo inició ella, porque yo pensaba que se trataba de una crisis; que ella después de unos meses se iba a dar cuenta de la gravísima situación de familia que se estaba produciendo. Pero cuando promovió el juicio no reclamó la custodia.
I.C.- ¿Por qué motivo cree usted que no la reclamó?
D.V.- Porque viajar con su compañero y dar la vuelta al mundo no es algo que se pueda hacer fácilmente llevando a cuestas a tres niños de tres, cinco y diez años. Por esta razón no reclamó la custodia y por eso el juez no se la otorgó a ella.
I.C.- ¿En qué año el juez le otorgó la guarda y custodia a usted?
D.V.- Me otorgaron la custodia en diciembre de 2006, cinco meses después del abandono de Valérie Connan de su hogar.
I.C.- ¿Ese abandono está acreditado debidamente ante la justicia francesa?
D.V.- Sí lo está y varias veces. Por ejemplo, en la decisión de ayer, la juez habla claramente del abandono de su hogar y de sus niños por la señora Valérie Connan, y de que dejó sus niños al padre, Daniel Vicedo. La juez dice además en su resolución, y de una manera muy clara, que durante cinco años el padre dio pruebas suficientes de que está totalmente capacitado para ocuparse de sus niños.
I.C.- ¿Qué alegó la señora Connan para solicitar el divorcio de usted? ¿Le dijo al juez que usted la maltrataba, por ejemplo?
D.V.- No. Al comienzo ella no dio motivos muy claros. No los dio porque todos sabían por qué se había ido. Se había ido para seguir al señor Melul. Entonces era muy difícil para ella encontrar motivos. No me acuerdo muy bien pero es claro que ella adujo algunos motivos. Supuestamente dijo que el matrimonio no estaba muy serein (N. de la R.: Palabra francesa que se puede traducir al español como "sereno" y que hace referencia a algo que está exento de agitación y de problemas que afectan su existencia). Adujo que la relación estaba rota... en fin, lo que se dice en estos casos, cuando uno no tiene o no puede usar motivos muy claros.
I.C.- ¿Se opuso usted a la petición de divorcio?
D.V.- Sí, me opuse. Porque yo quería entender, esperar y, sobre todo, yo pensaba en mis niños que estaban perdiendo a su madre.
I.C. En Salta se dice que la juez no le otorgó la custodia de los niños a la madre por su mala situación económica. ¿Es esto cierto?
No lo es, es falso. Hay que recordar que la custodia me fue otorgada a mí, por el abandono de la madre y porque ésta no la pidió. Pero después la señora Connan cambió de idea por presiones de su abogada y la pidió. Ella dijo en Francia, y también lo dijo en la Argentina, a través de los diarios, que la jueza no le otorgó la custodia porque ella no tenía los medios económicos para asumir los niños.
Esto es falso por varias razones. La primera, que en Francia -como en la Argentina, imagino- cuando una madre se va con sus niños, el padre debe ayudar. Es una obligación de alimentos.
Ella dice también en los diarios que no trabajaba, que no tenía ingresos ni nada. Esto también es falso, porque la señora Connan tenía un puesto muy firme, con quince años de antigüedad, en una empresa muy conocida e importante que es la SNCF (Société Nationale des Chemins de Fer Français, los ferrocarriles franceses). Ella tenía allí un puesto inamovible. Cuando nacieron los niños ella pidió una excedencia con reserva de su puesto de trabajo, es decir que dejó de trabajar, pero tenía el derecho de retomar su trabajo en cualquier momento y, lógicamente, de percibir ingresos para hacerse cargo de sus niños.
Pero ése no era su deseo. Su deseo era únicamente viajar con el señor Melul, sin los niños, porque no se puede viajar con niños de esta edad, y no podía trabajar tampoco, porque cuando uno trabaja no puede viajar. Ella escogió viajar, y por eso a comienzos de 2008 renunció a su puesto de trabajo fijo. Esto es muy raro, porque cuando una persona tiene un puesto en la SNCF, normalmente es para toda la vida. Un trabajo de estas características es algo muy difícil de conseguir. Sin embargo renunció para seguir viajando con su compañero y porque ya tenía un proyecto de vida en la Argentina.
I.C.- Pero si se fue con su compañero, éste sí tenía medios económicos suficientes para que la madre pudiera mantener a sus niños...
D.V.- Ella intenta hacer creer que se fue de su hogar y que después conoció al señor Melul, pero esto no es verdad. Ellos tenían una relación adúltera antes de irse y yo tengo pruebas de ello. Este señor, que tiene un alto poder económico, podía en ese momento asumir a los niños como lo está intentando ahora.
I.C.- Según parece el que tiene el poder económico es usted, ya que la prensa salteña lo dibuja como un personaje "tan acaudalado como desalmado..."
D.V.- (Ríe) Yo leí en los diarios que soy "un comerciante muy acaudalado". Yo no conocía esa palabra. Esta persona intenta presentarme como el rey del petróleo y como alguien que tiene todos los medios económicos. Yo tengo los medios de mi trabajo, de mis estudios, de mi carrera, y no más. Ella tiene los suyos, claro.
I.C.- Entonces ella le habrá ayudado a mantener económicamente a los niños durante los cuatro años y medio que estuvo ausente...
D.V.- Tengo que decirle que ella no aportó un solo euro para la vida de sus niños durante cuatro años y medio. Durante este tiempo esta persona no gastó un solo euro en sus hijos. Yo soy el que asume todo y el que va asumir hasta que esos niños sean adultos. Afortunadamente, en 2006 yo tenía los medios para asumir a mis niños, porque me quedé de un día para el otro solo con ellos. Tuve que parar mi trabajo para cuidar a los niños y sobre todo para ayudarlos a superar el abandono de su madre. Esos niños necesitaban a su padre en un momento tan difícil de sus vidas. Y yo estuve junto a ellos, dejando mis trabajos y mis proyectos, porque tuve la suerte de poder hacerlo, y sobre todo porque necesitaban más que nunca el amor que les di sin medida.
I.C.- ¿Cuál fue la reacción de los niños?
D.V.- Mi niña menor tenía tres años. A esa edad un niño no entiende. El niño varón de cinco años tampoco entendió muchas cosas; él quería a su madre, le hacía falta su madre y nada más. Pero el mayor, que tenía entonces diez años -ahora tiene casi quince- tenía la edad suficiente para entender lo que estaba pasando. Él entendió muy bien que su madre lo estaba abandonando y nunca se lo perdonó Hoy por hoy no habla con su madre y no quiere verla más. La borró de vida. Eso es una desgracia para él.
I.C.- La madre sin embargo ha contado otra cosa...
D.V.- Sí. La madre dice a quien quiera escucharla que fui yo la persona que puso eso en la cabeza de mi niño, que lo convencí de alejarse de su madre. Pero no es la verdad. A esta edad no se manipula un niño como se puede hacer con niños de 8 y 10 años. Ese niño tomó un día la decisión de borrar a su madre de su vida, porque su madre lo había borrado él también.
I.C.- ¿Por qué entonces la madre reclama ahora con tanta insistencia su derecho a los niños que abandonó en 2006?
D.V.- Ahora, después de casi cinco años, después de varias vueltas al mundo con su compañero, la señora Connan está muy bien instalada en Salta, vive en un nivel económico muy bueno. Su compañero tiene una agencia de viajes en Salta, otra en Francia y otra en la India; es un hombre que maneja muchas cosas, que tiene muchos empleados, tienen una casa muy linda... Y ahora que está instalada en Salta, tal vez esté arrepentida -pienso yo- y por eso quiere dar un golpe de fuerza y arrancarme a los niños (los dos pequeños, porque el mayor no quiere). Para eso usó este medio de las vacaciones, es decir, se aprovechó del derecho de visita que yo, como siempre, respeté. Yo cumplí la orden de la justicia de mandar los niños en derecho de visita a la Argentina.
I.C.- ¿Los niños querían ir a la Argentina?
D.V.- En el mes de julio pasado, cuando les dije que tenían que ir a visitar a su madre, los dos pequeños no querían. Yo sin embargo les dije que tenían que ir, que su madre los estaba esperando. Se fueron y no volvieron. El mayor no fue porque -como dije- no tiene ningún contacto con su madre desde hace dos años. Él expresó su deseo de no volver a visitar a su madre.
I.C.- ¿La madre ha pedido que el hijo mayor la visite?
D.V.- Sí, lo intentó dos años antes. Ella tuvo dos entrevistas con él. Yo no me opuse, pero ella entendió que el muchacho no quería y no insistió nunca más. Sin embargo, lo pidió el pasado verano. Curiosamente, ella quiso que el mayor viajara con los dos pequeños. Yo no entendía por qué. Después lo entendí: ella quería dar el golpe de fuerza con los tres. Yo hice todo lo que pude para que él viajara, porque estoy obligado a ello. Acompañé a los tres a Barcelona, pero él no subió al avión y volvió conmigo a Francia.
I.C.- ¿Piensa usted que estaba todo planeado?
D.V.- Pienso que esto era un proyecto que venía desde muy lejos. Cuando ella decidió irse a vivir a la Argentina, ya tenía en su cabeza la idea de separarme de los niños y quedarse con ellos. En el verano de 2009 ella no podía llevar a cabo su plan porque no tenían casa en la Argentina. Compraron la casa en septiembre. Los niños viajaron en la Navidad de 2009 y volvieron, porque estaban a la mitad del año escolar en Francia y la madre no podía quedarse con ellos entonces. Pero ella esperó al verano siguiente (2010). Esto estaba planeado.
I.C.- ¿Por qué cree que eligió la Argentina?
D.V.- Porque quiso irse lejos de la gente que la conocía en Francia, de la gente que la juzgó, que sabía quién era esta persona. Entonces se fue a la Argentina para empezar una nueva vida y un día quitarme a los niños.
Además, ella contaba con la distancia importante entre los países para cortar el vínculo de los niños conmigo. También planeaba aprovechar el problema juridico que se generaría a su favor, pero ella desestimó los criterios de la Justicia argentina.
Pero hay más. Pienso que la señora Connan intenta usar a los argentinos como rehenes emocionales para lograr su proyecto, que no consiste en otra cosa que cortar todo vínculo con el padre por medio del odio. Un odio que ella, sin vergüenza ninguna, inició en la cabeza de dos niños de ocho y diez años.
Pero no fue todo tan fácil como ella lo pensaba, ya que los argentinos, con cordura, entendieron la manipulación. Los únicos que apoyan a Valérie Connan, los que la acompañan en marchas y siguen gritando, son los vecinos y los empleados del señor Melul. Un grupo de veinte personas.
I.C.- Sus hijos fueron examinados por una psicóloga de la Justicia Federal. ¿Cuál fue el resultado de esos estudios?
D.V.- Sí, los niños fueron escuchados por una psicóloga escogida de forma imparcial por la justicia de Salta. La psicóloga concluyó en que el interés superior de los niños era volver a Francia con el padre. Esto ocurrió los días 1 y 2 de diciembre. Fueron tres citas, una conmigo solo y dos juntos, yo, la madre y los niños. Del informe pericial surge la manipulación evidente y peligrosa de la madre hacia los niños, así como la falta de respeto del vínculo de los niños con su padre. Igualmente habla de la sobreprotección de la madre hacia los niños, generando una regresión en su desarrollo psicológico. También se refiere a la necesidad de estabilidad en niños de esta edad, ya que se trata de niños que están en pleno aprendizaje escolar de la lengua materna. El juez Medina se apoyó en este informe para fundamentar su fallo.
I.C.- El argumento judicial y mediático de la madre es que usted es un hombre violento. ¿Esto es cierto?
D.V.- Ella ha dicho esto a los diarios, lo escribe en Facebook y lo dice en entrevistas de la televisión. Sostiene que por ser violento, es peligroso que el padre tenga a sus niños. Yo me hago una pregunta muy sencilla: ¿Cómo una madre que ama a sus niños puede dejarlos con un padre violento durante cuatro años? Si yo soy madre y estoy casada con un hombre violento, me escapo con mis niños, aunque no tenga nada para comer. No me escapo sola y dejo a mis hijos con un padre violento. Además de que el argumento de mi presunto carácter violento es muy débil, ella no ofrece ninguna prueba de esta afirmación calumniosa.
Lo curioso es que en la primera entrevista que ella concede a un diario, dice que nunca hubo violencia mientras duró el matrimonio. Y ahora ella y su compañero dicen "este hombre es violento".
I.C.- ¿Los jueces han dicho algo sobre la alegación de violencia?
D.V.- Los jueces, argentinos y franceses, dicen lo mismo, es decir, que esta persona sostiene el argumento pero no lo fundamenta de ningún modo. No lo prueba... las pruebas no aparecen.
I.C.- ¿Fue denunciado usted alguna vez por malos tratos?
D.V.- Nunca, nunca, nunca. No hay ninguna queja de violencia durante el matrimonio. Por eso es que los jueces dicen que no existe el peligro que se alega por la madre para restituir los niños al padre.
I.C.- ¿Cómo valora usted la exposición mediática de sus hijos?
D.V.- Esta madre dice que ama a sus hijos. Quiero decirle que amar a sus niños no es exponerlos así, en la prensa, en Facebook, en situaciones de intimidad como por ejemplo durmiendo, en traje de baño, o la niña en una actitud de oración, como suplicando al juez "no quiero volver a Francia". Es algo humillante. Amar no es entregar a la opinión pública la intimidad de esos niños.
Hasta tal punto ha llegado esta exposición, que la señora Connan ha publicado en un diario de Salta, el 27 de noviembre pasado, el informe que hizo la psicóloga de la Justicia Federal. Esto supone entregar a la opinión pública las palabras íntimas, que fueron dichas para que permanecieran reservadas en el expediente para resguardo de su intimidad.
Amar a los niños no es, sobre todo, usarlos como niños-soldados para intentar destruir definitivamente al padre. Eso es alienación parental.
La justicia francesa ha entendido claramente estos puntos y por eso ha decidido ayer, 17 de enero, quitar por tercera vez -y esto es importante remarcarlo- a la madre su patria potestad. Antes la había perdido dos veces, pero se la restituyeron porque pensaron que había cambiado.
La justicia también le ha quitado el derecho de visita a esta madre, algo que es realmente excepcional. Esto ocurre solo en casos muy graves, y en este momento los niños estan en peligro moral con su madre.
Por último, la justicia de Francia declaró que la retención de los niños en la Argentina es ilícita e ilegal. Al hacer esta declaración, la justicia abre la puerta a un proceso penal. Por tanto, si la madre sigue por este camino, toma el riesgo muy grave de la cárcel en Francia, lo que, de concretarse, provocaría una herida de por vida a sus niños.
I.C.- Usted estuvo casi cuatro meses en Salta ¿qué hizo durante todo ese tiempo?
D.V.- Estuve en Salta desde el 4 de septiembre al 17 de diciembre. Intenté primero ubicar a mis niños. Con mucha suerte los encontré caminando por la calle con su madre. Averigüé donde vivían e iba a verlos jugar en la calle sin que la madre lo supiera. Podría haberlos agarrado con la ayuda de alguien y escaparme. Pero no lo quise hacer para no traumatizarlos aún más y por ello escogí el camino legal.
Me dirigí al Juzgado Federal y logré un exhorto de un juez francés que constató que la madre no quería devolver a los niños, que tuvo que atravesar el camino de Cancillería. Finalmente el exhorto llegó al despacho del doctor Medina para un trámite de exequátur, que es el que se está tramitando en estos momentos.
I.C.- Usted regresa a Salta ahora. ¿Qué expectativas tiene en este nuevo viaje?
D.V.- La verdad, es que quiero acercarme a mis niños y estar en contacto con ellos, porque lejos de ellos no me siento bien. Y quiero entregar a la justicia salteña la decisión de la justicia francesa de ayer. Es una decisión muy fuerte, entre otras cosas, porque la señora Connan dijo a prensa, y lo dijo en Facebook, que estaba esperando la decisión del 17 de enero, ya que tenía mucha esperanza de que le otorgaran la custodia en Francia y de que el problema se acabara de esa manera.
No pienso que ella se lo creyera de verdad. En francés esto se llama "la Méthode Coué" (una forma de autosugestión basada en la adhesión a ideas positivas). Ahora es una realidad. La decisión de la jueza salió pero a mi favor y es pésima para ella. Voy a entregar esta decisión al juez y decirle que ahora esta persona ni siquiera tiene la patria potestad. Yo soy el único que puede tomar decisiones sobre ellos.
I.C.- ¿Qué piensa acerca de la idea de la madre de pedirle al juez federal un régimen de visitas para usted?
D.V.- Me sorprendió mucho. Es una maniobra muy grosera, porque ella está pidiendo que el juez autorice la visita del padre "en su casa". Ella se imagina que yo voy a entrar en su casa, lo que no haré nunca. Porque si lo hiciera, imagínese, me van a denunciar y van decir que yo les pegué, les amenacé de muerte... la canción habitual, como ya lo hicieron el 18 de octubre. No voy a caer en esa trampa.
En realidad esta pretensión es absurda, ni siquiera me la planteo como posibilidad. Yo tengo un derecho de custodia y ella perdió su derecho de visita. ¿Cómo puede esta señora conseguir en Argentina un derecho de visita, si el juez no tiene la oportunidad de juzgar sobre el fondo?
I.C.- ¿Además de los posibles daños psicológicos, qué otros perjuicios han sufrido los niños por esta situación?
D.V.- Los niños han perdido un año de colegio, porque en Francia comienzan las clases en septiembre. Tenía la esperanza de que pudieran volver a su colegio en enero, después de las vacaciones de Navidad, pero como esto no es posible, van a perder un trimestre más. Y si tenemos en cuenta que los trámites judiciales se dilatan, el año está casi perdido. El caso del niño es más grave, porque él estaba por entrar a la secundaria.
I.C.- Hay un tema delicado que sin embargo nos vemos obligados a tocar. ¿Es cierto que la señora Connan le amenazó a usted de muerte y que hay un testigo de estas amenazas?
D.V.- No es cierto. La señora Connan no me amenazó de muerte. Eso es ridículo. El testimonio de la persona a que usted se refiere no fue entregado a la justicia argentina sino a la justicia francesa, que lo ha tenido en cuenta. En esta declaración solo se recoge que la señora Connan, al ver que me acercaba a su casa en un taxi y que mi niña me saludaba y me mandaba besitos desde la ventana, salió muy ofuscada, dando gritos y rechazando mi presencia. Nada más. No me amenazó. Lo que hizo esta persona es impedirme ver a mis niños.
I.C.- ¿El compañero de la señora Connan le amenazó a usted?
D.V.- No. Solo me insultó. Pero él sí dijo que fui yo quien lo amenazó de muerte. Cada seis meses dicen que yo profiero amenazas, primero a la madre, luego a su compañero y, lo más insólito, que he amenazado a mis propios niños. Pero hay más: dicen que incluso llegué a amenazar a los hijos pequeños de la persona con la que actualmente estoy conviviendo y también a ella misma. Es decir, que soy un amenazador profesional.
Uno de los temas recurrentes del señor Melul y la señora Connan es que yo actúo únicamente para vengarme. Esto tampoco tiene sentido. Esta persona se fue, tuve mucho dolor por el abandono de mi esposa y de la madre de mis niños, pero han transcurrido casi cinco años y he pasado página. No tengo ningún deseo de vengarme, ni tiempo para perder. Lo único que hago es luchar para quedarme con mis niños y seguir mi vida tranquilamente. La venganza y las amenazas son argumentos que intentan presentarme como un hombre violento, sin interés por sus hijos.
I.C.- ¿Cree usted que finalmente en este viaje podrá lograr la restitución de los niños?
D.V.- Sinceramente estoy convencido. Esta vez no voy a dejar la Argentina sin mis niños. Yo confío en la justicia argentina, porque hasta hoy la justicia argentina demoró pero no falló, a pesar de las presiones a que está sometida.
I.C.- ¿Qué opinión le merecen los ataques que ha dirigido la madre de los niños a los jueces salteños?
D.V.- Pienso que es una falta de respeto, tanto por parte de la señora Connan como del señor Melul, porque él está también metido en esto. Pero no es una novedad, porque esta señora actúa de la misma manera en Francia. Habla de los jueces, habla de los abogados, publica los apellidos de los jueces en Facebook, publica las fotos de los abogados en Facebook, publica las fotos de los jueces argentinos, no tiene ningún respeto. Cuando le parece que la justicia está de su lado, habla de manera muy elogiosa. Cuando ve que la justicia, con mucha cordura, no la sigue, habla pésimo, sea de la justicia, sea de la policía.
I.C.- ¿Cómo ve la campaña desatada en Facebook?
D.V.- Lo que está pasando allí es muy grave, porque lograron reunir a más de cuatrocientas personas y desde esos grupos se está llamando a la sublevación popular. Llaman a la desobediencia judicial, convocan a bloquear las rutas al aeropuerto, llaman a "armar piqueteros". Está escrito, yo lo leí. Es una llamada al odio, al odio del señor Vicedo.
Pero hay una cosa que quiero decir que es muy importante y quiero que la gente lo sepa. Yo quiero agradecer, pero un agradecimiento muy especial, al personal de la Gendarmería Nacional argentina, porque los gendarmes están desde el 8 de octubre pasado vigilando a mis niños para su seguridad. De día y de noche. Cada día hay dos o cuatro gendarmes que duermen en sus autos, sea Navidad, año nuevo o los domingos. Estoy muy agradecido con ellos, porque si un día vuelvo a Francia con mis niños es gracias a los gendarmes argentinos... por orden del juez, pero gracias a ellos.
I.C.- Señor Vicedo, muchas gracias por su sinceridad y por su tiempo.







