El breve pero contundente discurso pronunciado ayer por el delantero argentino Lionel Messi, tras conquistar el título de liga con su equipo, es objeto hoy de una seria controversia en redes sociales y foros especializados de Internet.
Las palabras finales del rosarino ('Visca el Barça, visca Catalunya, y aguante Argentina, la concha de su madre') han sido interpretadas de muy diferente manera, según sea la ideología o la posición geográfica de quien emite la opinión.
Por ejemplo, los partidarios acérrimos de Messi en la Argentina han dicho que el epíteto demuestra con claridad el compromiso del delantero del Barça con el país que le vio nacer, sobre todo después de que alguna prensa local hubiera puesto en duda el sentimiento que despierta en él la camiseta albiceleste.
Algunos críticos han dicho, sin embargo, que el discurso de Messi fue una operación de marketing político, fríamente calculada, ya que de lo que se trataba era de transmitir a los argentinos un mensaje claro 'en su propio lenguaje', de manera de llegar más directamente a las masas.
Están también los anti-Messi de la Argentina, que siguen afirmando que el delantero prefiere a España antes que a su país natal. Son los que dicen que, para entender mejor el discurso, se debería cambiar una coma de lugar y ser leído de la siguiente forma: 'Visca el Barça, visca Catalunya y aguante, Argentina la concha de su madre'.
Por otro lado están los anti-hispanos, que creen que cuando Messi dice "Argentina, la concha de su madre", dice en realidad "Argentina, la concha de su madre patria", lo cual se enmarcaría dentro de los festejos del Bicentenario, por aquello de la independencia de España y esas cosas.
De esta misma opinión, aunque matizada, son los catalanistas más radicales, que entienden que Messi se despachó contra la madre patria entendida como España, ya que -como de todos es sabido- Catalonia is not Spain.
El mensaje de Messi fue recibido con sensaciones agridulces en su entorno argentino.
Por un lado, su mentor y entrenador de la Selección Nacional, ha saludado las palabrotas de la estrella diciendo que, por menos de eso, a él le dieron dos partidos de suspensión y 25.000 dólares de multa. Sucedió tras el partido de Montevideo cuando en rueda de prensa mandó a los periodistas "a que la chupen".
Maradona, rey de los buenos modales frente al micrófono, no ha dudado en expresar su satisfacción por las palabras de su sucesor: "Ahora sí creo que me va a superar, porque gambetear, gambetea cualquiera", dijo el casi destronado D10S.
No tan contenta se ha mostrado la maestra de Messi en la escuela primaria de Rosario. La docente, que había aparecido orgullosa en varios documentales retrospectivos sobre la infancia del ídolo, es ahora objeto de variados ataques en su escuela, porque colegas y alumnos le preguntan insistentemente qué palabras le enseñó a decir al niño Lionel cuando pasó por aquellas aulas.
Tampoco ha quedado muy satisfecha doña Celia, madre de Messi, que estaba de cuerpo presente en el estadio barcelonista cuando su hijo se despachó por el micrófono, para entusiasmo de los 90.000 aficionados presentes y de varios millones más que lo vieron por televisión.
Los expertos coinciden en que, afortunadamente, el exabrupto de Messi no fue comprendido en su cabal significado ni siquiera en España. Así lo ha sugerido, entre otros, el Director de la Real Academia de la Lengua don Víctor García de la Concha, que -lejos de sentirse personalmente aludido por el el discurso de Messi- se ha comprometido a proponer a sus pares la incorporación al Diccionario de la palabra "aguante", que ya va siendo hora que merezca un poco de atención por los académicos.




