viernes, 25. mayo 2012

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La caballerosidad salteña en entredicho: La policía detiene a una mujer abandonada en un motel

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"Papelón y escándalo de una mujer que fue abandonada en un motel". Así titula el matutino Nuevo Diario de Salta una espeluznante crónica que habla de que una mujer de 43 años y domiciliada en Cerrillos protagonizó "un serio incidente" en un motel alojamiento de la zona de Villa Palacios de la ciudad de Salta.

Según la crónica, la mujer se habría negado a pagar la estancia en el hotel "para luego fugarse en su vehículo", "resistiendo el accionar de la policía".

Pero el relato posterior parece dar la razón a la mujer, pues según la forma en que los hechos han sido narrados por el periódico, el asunto se origina cuando una pareja ingresa al motel en torno a la 1.30 (no se especifica si del mediodía o de la madrugada) y dos horas después, el hombre que acompañaba a la audaz cerrillana aprovecha "una confusión con los remises pedidos para otras habitaciones" para escapar del lugar "dejando abandonada a la mujer y sin haber pagado la cuenta".

A raíz de esta situación, los encargados del motel se dirigen a la mujer abandonada exigiéndole que pagara los turnos consumidos, pero la mujer -según el diario- "se negó rotundamente".

Dice la crónica que la mujer abandonada salió de la habitación y "tras subir a su vehículo, colisionó con el portón de salida provocándole daños".

Es en estas circunstancias que los encargados del motel llaman a la policía, que se hace presente en el lugar para exigir a la mujer que se apee del vehículo. Para asegurarse de que la mujer no abandonara el lugar, la policía rodea su vehículo "con conos", pero -según el diario- la dama aprovecha que el portón de salida se abre una y otra vez debido a "la afluencia de clientes", y pese a los conos (que al parecer eran gorritos de cumpleaños) y al piquete policial, abandona la escena a gran velocidad.

La policía persigue a la mujer hasta localizarla en una estación de servicios de las inmediaciones, en donde procede a detenerla, acusada de defraudación, de daños y de resistencia a las fuerzas del orden.

¿En dónde ha quedado la caballerosidad salteña?

Si los hechos ocurrieron tal y como lo relata el diario, la única conclusión posible es que la insidiosa prédica del INADI sobre la igualdad de género ha acabado por adormecer la caballerosidad y la galantería de los varones salteños, hasta anularla por completo.

No es posible que una mujer que resulta abandonada por su galán-amante en las puertas mismas de un motel sea posteriormente detenida por no pagar la cuenta y, además, se le formulen cargos por defraudación, cuando en realidad la estafada es ella y no el motel.

¿Es que acaso no existe un protocolo discreto en los albergues transitorios para solucionar casos como este? ¿Dónde están los derechos de la mujer? ¿No existen los libros de quejas ni las promesas de pago con garantía?

Es inexplicable la actitud de la policía, pues si había razón para perseguir y detener a alguien, debió haberse lanzado en busca del perverso galán que huyó de la escena sin pagar la cuenta, dejando a la mujer en una situación comprometida, pero no perseguir y detener a la mujer.

Salvo que hayamos regresado a las épocas de las cavernas, la mujer abandonada tiene todo el derecho de resistir, si acierta a probar que acordó con el avieso galán que sería él quien iba a pagar la cuenta. Si esto ocurrió efectivamente así, se trata de un contrato sexual vinculante, plenamente oponible a terceros (especialmente a los dueños del motel, que viven y lucran del sexo ajeno).

Una mujer humillada, en estado de necesidad y expuesta moralmente no puede cargar con la culpa de un amante inconsecuente y poco formal. Si la policía es incapaz de entender estas razones, al menos deberían haberlas entendido los encargados del motel, quienes tendrían que haber arbitrado un procedimiento discreto para asegurarse de que la cuenta sería saldada con posterioridad, una vez que la mujer pudiera abandonar elegantemente el lugar, sin necesidad de ningún escándalo.

Por las características de los hechos, los policías que integraban la patrulla se exponen a ser encausados por un delito de detención ilegal y probablemente también a una cuantiosa demanda civil por intromisión indebida en el derecho a la intimidad de una persona, habida cuenta de que en los moteles de estas características la intimidad constituye un valor superior que tanto la policía como el dueño del local deben respetar, incluso, sobre el derecho de propiedad.

La policía tampoco debió, bajo ningún concepto, divulgar ni la edad ni el domicilio de la mujer.

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